¿Quienes Somos?

 

Somos la Iglesia Bautista Recoleta, una comunidad de fe formada el 19 de Marzo de 1988.

Pertenecemos a UBACH, Unión de Iglesias Bautistas de Chile, cumpliendo en nuestro país más de 100 años de servicio al Señor Jesucristo, y a nivel mundial prontamente cumpliremos 500 años.

Nuestra misión es ser Luz y Sal para este mundo, para ello deseamos cumplir el mandato de Jesucristo, el cual dijo: “Id y haced discípulos a todas las naciones” (Mateo 28:19). 

La iglesia Bautista Recoleta es una familia unida por el amor de Dios, en la cual no hay barreras culturales, étnicas, políticas, sociales, etc.

En nuestra iglesia existe lugar para todos, ya que todos somos importantes y tenemos nuestros espacios para desarrollarnos.

Buscamos ser una Iglesia en la que todos puedan conocer y servir a Dios, usando sus dones y talentos, en donde el cristiano pueda crecer, desarrollarse y tener su lugar para servir al prójimo. 

El énfasis de este año 2017 es el Discipulado, es decir, seguir a Jesús nuestro maestro basado en lo que nos dice la Palabra de Dios.

Esperamos conocerte y acompañarte en tu crecimiento espiritual.

 

DECLARACIÓN DE FE.

  • LA BIBLIA

La Biblia es la palabra de Dios que fue escrita por hombres divinamente inspirados. Es el registro de la revelación que Dios hace de sí mismo y de las verdades de Dios y Su relación con el mundo que no pueden haber sido conocidos de ninguna otra manera. Su autor es Dios, su fin es la salvación, y su tema es la verdad. Por lo tanto, la Biblia es el libro central de la iglesia y la herramienta del Espíritu Santo para guiarnos en el conocimiento y la obediencia a Dios y sus propósitos redentores. Sus contenidos son la fuente normativa y exclusiva de las doctrinas, la ética de la fe y la norma suprema por la cual toda conducta humana, credos y opiniones religiosas deben ser juzgados. Deut. 4:12; Salmo 19:7-10, 11, 105; Luc. 24:44-46; Juan 5:39; 17:17; Hech. 17:11; Rom. 15:4; 2 Tim. 3:15-17

 

  • DIOS

Hay un solo Dios verdadero y viviente. Es un ser inteligente, espiritual y personal. Dios es el Creador, Redentor, Conservador y Gobernante del universo. Dios es eterno y se nos revela El mismo como Padre, Hijo y Espíritu, cada uno con atributos distintos, pero sin división de naturaleza, esencia o ser. A El le debemos nuestro amor, reverencia y obediencia. Deut. 6:4; Sal. 19:1-3; Mat. 28:19; Juan 14-16.

 

  • Dios – Padre

Dios como Padre reina en su universo y en su creación según los propósitos de su gracia. El es todopoderoso, todo amor y todo sabio. Dios es verdaderamente Padre de todos aquellos que llegan a ser sus hijos por medio de la fe en Cristo Jesús. El es paternal en Su actitud para con todos los hombres. Gen. 1:1; 2:7; Ex. 3:14; Deut. 32.6; 1 Cron. 29:10-13; Mat. 23:9; Rom. 8:14

 

  • Dios – Hijo

Cristo es el Hijo eterno de Dios. En Su encarnación como Jesús fue concebido del Espíritu Santo y nacido de la virgen María. Jesús reveló y cumplió plenamente la voluntad de Dios, tomando sobre sí mismo las necesidades y las demandas de la naturaleza humana identificándose completamente con la humanidad pero sin pecado. El honró la ley divina con su obediencia personal, y su muerte en la cruz proveyó la redención del hombre. Fue levantado de entre los muertos con un cuerpo glorificado. Ascendió a los cielos y ahora está exaltado a la diestra de Dios Padre. El es Profeta, proclamó el Reino de Dios; El es Rey, reconocido el Mesías; y El es Sacerdote, que por su sacrificio voluntario nos liberó del pecado e intercede por nosotros ante el Padre. El volverá con poder y gloria para juzgar al mundo y para consumar su misión redentora. Mat. 1; Luc. 1-2; Rom. 1:3-4; 2 Cor. 5:21; Heb. 1:1-3; 4:14-15; 9:12-15

 

  • Dios – Espíritu Santo

El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios. El inspiró a unos santos hombres de la antigüedad para que escribieran las Escrituras. Mediante la iluminación El capacita a los hombres para que entiendan la verdad; exalta a Cristo; convence de pecado, de justicia y de juicio; llama a los hombres para que acudan al Salvador y efectúa la regeneración; cultiva el carácter cristiano, conforta a los creyentes y les otorga los dones espirituales por medio de los cuales ellos sirven a Dios por medio de su iglesia. El sella al creyente hasta el día de la redención final. Su presencia en el cristiano da la seguridad de que Dios conducirá al creyente hasta que éste adquiera la plenitud de la estatura de Cristo. El ilumina y da poder al creyente y a la iglesia en la adoración, la evangelización y el servicio. Juan 4:24; 14:16; 15:26; 16:7-14; Hech. 1:8; 1 Cor. 2.10-14; 12:3-11; Ef. 1:13-14; 4.30; 2 Ped. 1.21

 

  • EL HOMBRE

Dios creó a Su propia imagen al hombre, siendo éste la obra suprema de la Creación efectuada por Dios. Fue hecho semejante a otros seres animados, pero Dios lo dotó de un “soplo de vida” especial que lo convirtió en un ser personal capaz de relacionarse con el Altísimo. Dios estableció al hombre como mayordomo de la Creación, responsable ante su Creador. En el principio el hombre era inocente de pecado y estaba investido de libre albedrío por su Creador. Por este libre albedrío el hombre pecó en contra de Dios e introdujo el pecado en el ser humano. Mediante la tentación de Satanás, el hombre transgredió el mandamiento de Dios y perdió su inocencia original; por esto su descendencia heredó una naturaleza con tendencias a pecar. Solamente la gracia de Dios puede hacer que el hombre vuelva a estar en Santa Comunión con Dios, y puede capacitar al hombre para que cumpla el propósito creativo de Dios. Gen. 1:26-30; Gen. 3; Sal. 8:3-6; Hech. 17:26-31; Rom. 3:10-18, 23; 5:17-19

 

  • EL PECADO

El concepto pecado designa el múltiple fenómeno de los yerros humanos, que van desde la más insignificante transgresión de un mandato hasta la ruina de toda la existencia. En las Escrituras encontramos muchas palabras que expresan esta realidad “errar”, que designa el obrar contra las enseñanzas de Dios, “injusticia”, o las acciones que van contra el derecho, contra lo recto, “transgresión”, lo que va contra la ley o los mandamientos, “iniquidad”, que es vivir sin ley, en la negación misma de la ley de Dios, “impiedad”, que refleja la conducta que se opone a toda piedad, y “desobediencia”. El pecado no solo es cometido por las personas en particular, sino también como lo enseñan las Escrituras, es colectivo, el cual incluso llega a implicar tanto a naciones enteras como a toda la humanidad. El pecado produce la separación total del hombre con Dios, pudiendo sólo superarse por la acción salvadora del mismo Dios a través de su Hijo Jesucristo. Neh. 1:5-7; Dan. 9:4-16; Mat. 23:28; Juan 15:22; Rom. 1:18; 5:19; Heb. 2:2; Jud. 15-18

 

  • LA SALVACIÓN

La salvación comprende la redención del hombre, de todo lo que él es, y se ofrece gratuitamente a todos aquellos que aceptan a Jesucristo como Salvador y Señor, quien con Su propia sangre obtuvo la redención eterna para el creyente. En su sentido más amplio la salvación incluye la regeneración, la santificación y la glorificación.

A. La regeneración o el nuevo nacimiento es una obra de la gracia de Dios por la cual los creyentes llegan a ser nuevas criaturas en Cristo Jesús. Es un cambio de corazón, obrado por el Espíritu Santo mediante la convicción de pecado, a lo cual el pecador responde en arrepentimiento hacia Dios y fe en Señor Jesucristo. El arrepentimiento y la fe son inseparables experiencias de gracia. El arrepentimiento es una verdadera conversión del pecado hacia la gracia de Dios. La fe es la aceptación de Jesucristo y la entrega de toda la personalidad a El como Salvador y Señor. La justificación es la absolución o exculpación completa y misericordiosa que Dios concede a Cristo; Dios, para hacer esto, se basa en los principios de Su justicia. La justificación pone al creyente en una relación de paz y favor para con Dios.

B. La santificación es la experiencia que comienza en la regeneración, mediante la cual el creyente es separado para cumplir los propósitos de Dios, y capacitado para progresar hacia la perfección moral y espiritual por la presencia y el poder del Espíritu Santo que mora en él. El crecimiento en gracia debe continuar durante toda la vida del creyente.

C. La glorificación es la culminación de la salvación y es el estado bendito, final y permanente del redimido. Juan 1:12-14; 3:16; 5:24; 10:27-29; Rom.10:12-13; 1 Cor.1:26-31; Ef. 2:1-10; Heb. 9:24-28

 

  • LA IGLESIA

La iglesia de Jesucristo es un cuerpo de creyentes bautizados, los que comparten la fe y la confraternidad del evangelio. Observan las dos ordenanzas de Cristo, y se someten a sus enseñanzas. Ponen en práctica sus dones y derechos y procuran anunciar el evangelio hasta los fines de la tierra. Esta iglesia es un cuerpo autónomo, organizado por un procedimiento democrático bajo el señorío de Jesucristo. Sus oficiales de acuerdo a las escrituras son pastores y diáconos, y sus miembros son igualmente partícipes y responsables. Mat. 16:15-19; Hech. 2:41-42; 6:1-7; Ef. 1:22-23; 2:19:22; Col. 1:18; 1 Tim. 3.1-15; 1 Ped. 5: 1-14

 

  • LAS ORDENANZAS

Bautismo: el bautismo cristiano es el acto de sumergir en agua al creyente en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Es un acto de obediencia que simboliza la fe del creyente en un Salvador crucificado, sepultado y resucitado. Por lo tanto, también simboliza la muerte del creyente al pecado, el sepultar al vieja vida, y la resurrección para andar en una nueva vida en Jesucristo. Como ordenanza de la iglesia, el bautismo es un requisito previo al derecho a gozar los privilegios de miembro de la iglesia y participar en la Cena del Señor. Mat. 3:13-17; Mar. 1.9-11; Luc. 3:21; Hech. 2.41; 8:35-39; 16:30-33; Rom. 6:3-5

Cena del Señor: La Cena del Señor es un acto simbólico de obediencia por el cual los miembros de la iglesia, al participar del pan y del vino, rememoran la muerte del Redentor y anuncian su segunda venida. Mat. 26:26-30; Mar. 14:22-26; Luc. 22:19-20; 1 Cor. 11:23-26

 

  • EL DÍA DEL SEÑOR

Dios estableció un día a la semana para el ejercicio de la adoración y la devoción espiritual, tanto pública como privada. Es un día para el descanso de los trabajos seculares, y se espera que se haga solo el trabajo indispensable y de misericordia. En la antigüedad el día del Señor era el sábado, pero la iglesia primitiva lo instauró en el primer día de la semana, ya que se conmemora la resurrección de Cristo de entre los muertos. Ex. 20:8-11; Luc. 29:1-3; Hech. 20:7; 1 Cor. 16:1-2

 

  • EVANGELIZACIÓN Y MISIONES

El Señor Jesucristo es el que nos comisiona a ir y evangelizar. Es deber y privilegio de cada creyente y de cada iglesia del Señor hacer discípulos de todas las naciones. El esfuerzo misionero de parte de todos depende de una necesidad espiritual de la vida regenerada y guiada por las enseñanzas de Cristo. Es deber de cada hijo de Dios tratar de ganar constantemente para Cristo a los perdidos. Mat. 9:37-38; 28:18-20; Luc. 10.1-18; Hech. 1:8; Rom. 10:13-15; 2 Tim. 4:5

 

  • MAYORDOMÍA

Dios es la fuente de todas las bendiciones materiales y espirituales; todo lo que tenemos y lo que somos se lo debemos a Él. Los cristianos tienen un deber con Dios y el mundo entero, por lo tanto están bajo obligación de servir a Dios con su tiempo, sus talentos, y sus posesiones materiales. Deben reconocer que todo lo que tienen se les ha confiado a fin de usarlo para la honra y gloria de Dios y para ayudar a otros. De acuerdo con las Escrituras, los cristianos deben contribuir alegremente con lo que tienen, deben contribuir regular y sistemáticamente, de manera proporcional y liberal para la extensión del Reino de Dios en la tierra. Lev. 27:30-32; Deut. 14:22-28; Mal. 3:8-12; Mat. 6:19-21; Hech. 20:35; Rom. 12.1-2; 1 Cor. 4:1-2; 16:1-4; 2 Cor. 8-9

 

  • LAS ÚLTIMAS COSAS 

Dios, a Su tiempo y a Su manera, traerá el mundo a su fin apropiado. Según Su promesa, Cristo regresará a la tierra de una manera personal y visible en gloria; los muertos serán resucitados y Cristo juzgará en justicia a todos los hombres. Los impíos serán consignados al infierno, que es el lugar de eterno castigo. Los justos con sus cuerpos resucitados y glorificados recibirán Su galardón y morarán para siempre en el cielo con el Señor. Mat. 18:8-9; 24:30-25:46; Hech. 1:11; 1 Tes. 4:13-18; 2. Tes. 1:7-10; 2 Ped. 3:7-13

 

Tomado de "Junta de Escuelas Dominicales de la Convención Bautista del Sur". Nashville, Tennessee. 1984.

 

  • Nuestro Organigrama:

 

“Orientación Doctrinal de las Iglesias Bautistas de la UBACH”

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